Un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan ha diseñado un nuevo modelo de procesador capaz de cambiar su encriptación cada 50 milisegundos.
Este procesador de nombre “Morpheus” ha sido sometido a varios tipos de ataques de “Control-Flow“ saliendo airoso de todas las pruebas.

¿Cómo ha logrado resistir estos ataques?

A pesar de lo que pueda parecer, no, no se trata de un procesador perfecto y sin errores sino que, al modificar su cifrado de forma aleatoria a una velocidad tan alta, hace ‘imposible’ (a día de hoy) el hackeo.
Como bien es sabido, una vez localizada una vulnerabilidad en un cifrado o sistema comienza un fase de vulneración. Si por un casual se detectase una vulnerabilidad, al cambiar tan rápido desaparece antes de poder hacer uso de este fallo.

También cabe pensar que un proceso de cifrado reduce enormemente el rendimiento del procesador pero, aquí esta la guinda del pastel, este procesador sería capaz de realizar esta tarea consumiendo entorno a un 1% de sus recursos.
Otra de las particularidades de ‘Morpheus‘ es que es capaz de detectar si está siendo atacado, y para defenderse es capaz de aumentar la velocidad de cambio de cifrado.

Habrá que seguir de cerca la evolución de este procesador puesto que, como en ocasiones anteriores, asegurar que un dispositivo es imposible de hackear es todo un desafío para los hackers del mundo y un incentivo a demostrar que cualquier cosa hecha por las personas es susceptible de tener algún error.

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